
Santiago García ha sido uno de
los coordinadores, junto a Víctor Morla, de esta serie de “Comentarios a la
Nueva Biblia de Jerusalén”. Colaborador desde primera hora (1963), en cada una
de las sucesivas ediciones revisadas de la edición española de la Biblia de
Jerusalén (1967, 1975, 1998 y 2009) ha mantenido actualizado el texto y las
notas de los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas Pastorales y las de
Santiago y San Judas, como tarea propia permanente, y también las Epístolas de
San Pedro y San Juan en las dos últimas ediciones.
En todo el proceso de la
Biblia de Jerusalén siempre tuvo encomendada la supervisión del Nuevo
Testamento como tarea de revisión o de coordinación. Ello explica que fuera solicitada
también su experiencia para colaborar en la preparación de la Sagrada Biblia de
la Conferencia Episcopal Española. Al elaborar este comentario al Evangelio
según San Lucas, se sitúa con facilidad en el nivel de las comunidades
cristianas de la Iglesia primera. Por ello, una de las características de este
comentario es la referencia constante a la vida de estas comunidades cristianas
según nos las presentan los Hechos de los Apóstoles o los escritos paulinos.
Por eso le resultaba más fácil a Santiago relacionar los textos evangélicos con
las comunidades de la Iglesia actual. Así se explican sus esfuerzos por
situarse en el nivel redaccional del evangelio lucano: el análisis literario,
la aproximación histórica y la comparación con los textos de los otros
evangelios sinópticos, del cuarto evangelio e incluso con los evangelios
apócrifos. Son frecuentes sus referencias al texto, a las notas y a la Sinopsis
de la misma Biblia de Jerusalén. Se vale con frecuencia de los comentarios
escritos por autores como Alexander, Bauer, Brown, Cadbury, Gómez Acebo, Leal,
Meier, Pagola, Schmid, Rodríguez Carmona, etc.
Subrayamos finalmente el valor
pedagógico de su presentación: facilita la inteligencia del texto mediante la
terminología empleada y el proceso seguido en las explicaciones, previo anuncio
de las sucesivas divisiones que ofrece. En muchos casos se siente la
experiencia vivida por Santiago con las comunidades a las que ha explicado el
Evangelio según San Lucas. Santiago tiene la originalidad de ofrecernos su introducción
a este Evangelio valiéndose del propio prólogo de Lucas a Teófilo. No es por
tanto extraño que se dirija así a sus lectores.
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