
Para ello A. García
Moreno sale al paso de jesús a través del evangelio de Juan. Así, en la primera
parte va a describir al propio autor, a Juan, y el reflejo de su vida junto a
Jesús llega como una corriente de aire fresco. No es para nada un escrito cientificista
o la ejercitación de un teólogo reputado. No. Es un relato ameno que se lee de
un tirón y es difícil dejar (tiene el estilo narrativo de una novela). Se entra
de manera total en el ambiente, y la narración tiene algo también de lenguaje
cinematográfico. Podría ser, sin duda, la base de un guión para transformarlo
en imágenes.
La segunda parte está
dedicada, propiamente, al Evangelio de San Juan. En el punto 2 de esta segunda
parte introduce al lector en una realidad muy conocida. Siempre se tuvo al
Cuarto Evangelio como más doctrinal, más encargado de responder a las primeras
herejías que estaban surgiendo en los primeros años de la Iglesia. Sin embargo
–y Antonio García-Moreno cita como fuente al Papa emérito Benedicto XVI, Joseph
Ratzinger--, la dimensión histórica y topográfica esta presente en el Evangelio
de Juan. El plan de esta segunda parte es el análisis del Evangelio y por tanto
se comenta, casi, casi, frase a frase con incidencia completa en lo que
podríamos llamar doctrinal y de contenido teológico, pero también se continua
añadiendo “ambiente”, descripción de tiempos y lugares. Es obvio que se
necesitarían más páginas para evaluar esta segunda parte y todo el libro, pero
creo que es ya labor del lector entrar en ese análisis y beneficiarse de la
profunda enseñanza que este libro contiene, con una particularidad común: es
muy fácil de leer. No sólo esa primera parte a la que aludía como un relato
cinematográfico. También, la segunda en su descripción del Cuarto Evangelio.
Además esta descripción bien podría ser una herramienta oracional. Es decir,
leídos y contemplados algunos pasajes los comentarios de don Antonio servirían
para mejor interiorizar su contenido, su mensaje. Y esto último, sin duda,
añade un nuevo interés al libro reseñado.
Antonio García-Moreno
es Canónigo Lectoral de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz. Licenciado en
Derecho Civil por la Universidad de Sevilla, doctor en Teología bíblica por la
Pontificia Universidad Gregoriana
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